Blog: Cultivando la resiliencia cultural: las comunidades asháninkas y la Federación CARE en la región Ene del Perú

31 de agosto de 2023

La Federación CARE es un testimonio de la fuerza, resistencia y unidad del pueblo indígena Asháninka de la región Ene de Perú. En este blog, RFUK explora el modo de vida Asháninka y cómo el apoyo de CARE genera cambios positivos para las 19 comunidades que representa.

Salir de tiempos difíciles
Fundada en 1993, CARE nació en un momento de penuria y desesperación. Asolada por la violencia terrorista, la región del Ene sufrió innumerables bajas, desapariciones y desplazamientos de su población. Enfrentados a estos retos, los asháninkas reconocieron la urgencia de unirse para protegerse, asegurar sus territorios, restablecer la paz y garantizar que sus voces fueran escuchadas.

Adaptación a las nuevas realidades
En los años siguientes, sobre todo a partir de 2005, CARE asumió la responsabilidad de guiar y acompañar a sus comunidades a través de diferentes retos, desde problemas ancestrales, como la usurpación de tierras y la violencia, hasta presas hidroeléctricas que habrían destruido sus bosques ancestrales. A medida que estos cambios se sucedían a un ritmo cada vez más rápido, los asháninkas se adaptaban, combinando enfoques tradicionales y contemporáneos para satisfacer sus necesidades cambiantes.

Una visión para el desarrollo sostenible
CARE adoptó un programa de planificación global conocido como Kametsa Asaike ("el bienestar del pueblo asháninka del río Ene"). Elaborado mediante un proceso altamente participativo que incluyó docenas de consultas y encuestas con la comunidad, este agenda dirige el rumbo de la organización y orienta a sus líderes, garantizando que sus acciones estén en línea con los mejores intereses de las comunidades de base.

Principios que guían el bienestar
La culminación de este proceso dio lugar a ocho principios fundamentales que ahora rigen el bienestar de las comunidades asháninkas y guían sus interacciones con el gobierno, las ONG y otros agentes externos:

  1. Viviendo como Ashaninkasanori, siguiendo los códigos de conducta no escritos pero vividos que convirtieron la vida de sus abuelos en una existencia pacífica.
  2. Se nutren de lo que conocen, como han hecho muchas generaciones antes que ellos, de las fuentes de alimentos que encuentran en los bosques, ríos y arroyos.
  3. Garantizar la seguridad y la tranquilidad en su tierra ancestral.
  4. Vivir en paz, libres del terrorismo.
  5. Mejorar sus vidas haciéndose autosuficientes.
  6. Mantenerse en buena salud gracias a sus conocimientos ancestrales y recibir atención de clínicas y brigadas.
  7. Recibir educación para empoderarse como pueblo asháninka.
  8. Prosperar con una organización que escucha y salvaguarda sus derechos.

Un camino unido hacia el futuro
Hoy en día, CARE y los asháninkas ponen en práctica estos principios. RFUK los apoya en implementar una estrategia de uso de la tierra para el territorio, que incluye el desarrollo y la implementación de planes participativos de uso de la tierra que establecen la zonificación de diversas actividadesy asignan responsabilidades y normas para cada uno. Los planes –que hasta ahora se han unificado en cinco comunidades y abarcan unas 130.000 hectáreas– marcan un momento histórico en el que los miembros de la comunidad, los líderes y los representantes de CARE aprueban y formalizan conjuntamente una gobernanza colectiva del uso de la tierra.

Otras actividades incluyen formar a los guardas forestales comunitarios en el uso de un sistema de seguimiento en tiempo real conocido como CIPTA (Centro de Información y Planificación Territorial), un instrumento creado por la organización indígena nacional AIDESEP para salvaguardar los derechos territoriales de los grupos indígenas de toda la Amazonia peruana. El CIPTA capacita a las comunidades para supervisar y defender sus planes de uso de la tierra, así como las normas que rigen el uso de sus recursos forestales. El sistema de alerta temprana y acción también les permite vigilar e informar sobre la deforestación ilegal y el comercio de fauna silvestre o los problemas de salud en el territorio.

Como medida adicional a la CIPTA, las comunidades han recibido formación sobre el uso de la herramienta ForestLink de RFUK para monitorear y mejorar sus actividades productivas, tales como el cultivo de cacao sostenible. Este recurso también sirve para que la cooperativa local Kemito Ene recopile sistemáticamente datos en tiempo real, lo que permite prestar una asistencia más eficaz a los hogares agrícolas.

En el corazón de la región Ene del Perú, las comunidades asháninkas y la Federación CARE son prueba de su perdurable poder de unidad, adaptación y resiliencia cultural. A través de sus esfuerzos compartidos, forjan un futuro más brillante, que honra su patrimonio mientras sortean los retos del presente.

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